Para Mejorar y Crecer como Matrimonio, hay que vernos en el Espejo.

Nosotros no somos capaces de ver nuestra verdadera personalidad. No podemos ver nuestra alma, nuestra mente y nuestro cuerpo, y para eso necesitamos vernos reflejados en un Espejo. Dentro de la Relación Matrimonial, no hay mejor Espejo que nuestro cónyuge que siempre nos ayudará con Amor a ser Mejores y Resolver Problemas, pero no nos damos cuenta y rechazamos las críticas. Descubre lo que le pasó al Papá de Juan por no hacerle caso a su Esposa.

Juan muchas veces se sentía agredido por Mary. En repetidas ocasiones ella le hacía ver muchas cosas, pero Juan se sentía criticado y no aceptado por su Esposa. Él se sentía harto, no soportaba más, hasta que llegó el momento que cada vez que Mary le decía algo, él le
contestaba de mala manera y se enojaba diciéndole que lo dejara en paz. 

Un buen día Juan fue a visitar a su Padre a llevarle unos encargos, pero su Padre se dio cuenta que algo andaba mal. -Hijo ¿qué tienes, qué te sucede?- y Juan contestó: -Nada Pa, no pasa nada-, pero su Padre conocía muy bien a su hijo y viendo su semblante intranquilo, insistió: -Juan no mientas, te conozco muy bien, conozco esa cara, ya dime, ¿tienes problemas con Mary?- Y Juan no tuvo más remedio que confesarle la verdad: -Sí Pa, es Mary, ya no la aguanto. Se la pasa criticándome, diciéndome en que estoy mal, que si esa ropa no me queda, que estoy despeinado, que tenga cuidado con eso, que no llegue tarde, que lo que le dije a un amigo no estuvo bien y que debería disculparme, y así es siempre, ya no la aguanto, siento que no me quiere, que quisiera a otro hombre y a veces me he sentido menospreciado-. El Papá de Juan al escuchar a su hijo, solo esbozaba una sonrisa, pero al mismo tiempo se le asomaba una lágrima y después de un suspiro le dijo a Juan: -Hijo, eres muy afortunado, Mary te ama mucho, tienes un “Ángel de la Guarda en tu Esposa”-.
-No entiendo-. Replicó Juan un poco enfadado y sorprendido. Juan pensaba que su Padre lo apoyaría y respaldaría en sus afirmaciones, pero no fue así. Entonces su Padre le contestó: -Tranquilisate hijo, es perfectamente normal la actuación de tu Esposa-. -¡Normal!- Protestó Juan. -Si hijo, no te preocupes, solo escúchame-, pidió su Padre:  -Cuando tu Madre y yo nos casamos también tuvimos muchos problemas. Sobre todo yo. Al igual que tú yo recibí muchas críticas y correcciones de tu Madre. También protesté y la maltraté muchas veces hasta hacerla llorar, cosa que lamento mucho-. Juan no podía creer lo que estaba escuchando ya que nunca vio a sus Padres discutir y mucho menos ver que su Padre le dijera algo malo a su madre, por lo que guardó silencio y escuchaba atento a su Padre que prosiguió: -Yo no escuchaba a tu Madre, pensaba que yo siempre tenía la razón y que era el mejor, pero empezaron a pasar cosas que lamenté mucho hasta que Dios me iluminó y me hizo saber el regalo tan grande y maravilloso que él me había obsequiado: Tu Madre-. Juan veía a su Padre muy conmovido, pero aún así le preguntó: -¿y qué cosas pasaron?-. Su Padre respondió: -Yo sería un “Monstruo” si tu Madre no me hubiese corregido. Lástima que lo comprendí demasiado tarde-, afirmó. Después continuó con su historia: -Teníamos poco tiempo de casados cuando me dieron el asenso en la fábrica. Tu mamá se alegró mucho cuando se enteró. Yo dejaría las líneas de producción y ahora trabajaría en las oficinas. Yo sentía que había hecho un gran logro y que me lo merecía, pero al poco tiempo cometí error tras error por no escuchar a tu Madre-. -¿Y que pasó después?- Preguntó Juan expectante. -Fuimos a comprar ropa. Tu Madre muy contenta me escogió unos pantalones, camisas y corbatas, pero yo enojado le dije que yo escogería mi propia ropa y tuvo que regresar lo que ella había escogido. ¡Fue un desastre!- Exclamó el Papá de Juan con fuerza y continuó: -Después de las compras, al día siguiente me presenté a trabajar. Llegué más temprano que de costumbre. Cuando me vieron mis antiguos compañeros se empezaron a reír y a chiflarme, pero al final me desearon buena suerte y me invitaron a comer. Yo muy serio los miré de reojo y  implemente les dije Buenos días. Para mis adentros me decía: “me tienen envidia porque soy mejor que ellos”.
Juan seguía escuchando atónito la historia de su Padre y no podía creer lo que escuchaba. Su Padre continuó: -Yo me sentía como pavo real con mi ropa nueva. Mi jefe al verme me dio una gran sonrisa sin saber que se estaba aguantando la risa. Me llevó a mi escritorio y me presentó a mis nuevos compañeros, y todos al verme sonreían. Yo pensaba que les daba mucho gusto verme. Llegó la hora de la comida y no fui con mis antiguos compañeros. Intenté acompañar a mi jefe, pero me dio una excusa y tuve que comer solo. Al final del día me despedí de mis nuevos
compañeros y traté de hacerlo de mi Jefe, pero ya se había ido. Al despedirme de su secretaria a quién ya conocía, no se contuvo y se empezó a reír a carcajadas. Entonces disgustado le pregunté de qué se reía y ella me dijo sin miramientos: “Juan, te vez ridículo, ¡ni los calcetines te combinan!” Ella tenía razón-.
Entonces el Padre de Juan hizo una pausa y sonrió y después continuó: -Hijo, ese día comprendí que el error más grande que estaba cometiendo que era: no hacerle caso a tu Madre y aprendí la lección que me costó mucho trabajo entender. Perdí a mis amigos, herí a muchas personas, incluyendo a mis hijos, pero gracias a tu Madre aprendí a ser un buen Padre. Yo era muy vanidoso, arrogante, egoísta y tenía muy mal carácter, y de paso, no sabía como vestirme para el trabajo, ya aque nadie me había enseñado, pero gracias a tu Madre, fui aprendiendo y cambiando para bien-. Juan se quedó mudo, no sabía que decir. Para él su Padre siempre había sido una gran persona, intachable y sin defectos, pero después de escuchar la confesión de su padre, Juan sentía que algo había sucedido en su interior, sentía que se había quitado un gran peso de encima. Ahora su rostro lucía radiante, lleno de alegría. Abrazó a su Padre y le dijo: -Muchas gracias por tu confianza Pa, creo que ya aprendí la lección-. Su Padre replicó: -Hijo, espero que así sea. Habla con Mary, pídele perdón y dile que ahora te das cuenta que todo lo que ella te dice es para tu bien. Solo dile que cuide la forma, que lo haga con cariño, que sea oportuna, y procura hacerle caso y tenle mucha paciencia. Por eso dice el dicho: “Detrás de un Gran hombre,
hay una Gran Mujer”
.

PARA REFLEXIONAR:

¿Vez como algo “positivo” las observaciones, críticas o sugerencias que te hace tu Esposo(a)?

PARA ACTUAR:

T0ma la última vez que tu cónyuge te dijo algo que no te gustó y rechazaste el comentario. ¿Sabes cuál era la verdadera intención porque lo te dijeron? ¿Qué hubiese pasado si lo hubieses tomado en cuenta?

Para el futuro, procura ver cuál es la intención del comentario, se positivo y tómalo para bien. Muy seguramente serás mejor personas si le haces caso a tu Esposa(o).

Me gustaría saber tus comentarios sobre el Artículo.

Pepe.

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2 respuestas a Para Mejorar y Crecer como Matrimonio, hay que vernos en el Espejo.

  1. Marisa dijo:

    Me encanto este relato la verdad con mi esposo tuvimos últimamente ciertos problemas porq el siempre me dice q es lo q tengo q hacer y yo siempre me enojo y no le hago caso, ahora se q el lo hace por el bien mio, y sabe q si le hago caso las cosas entre nosotros van a mejorar gracias!!.

  2. Hola, excelente, gracias por compartirlo, te comento que una vez hice una cosa interesante logré una reconciliación usando el poder mental, las declaraciones escritas y con un fotomontaje en un audio cuento personalizado, le pedí perdón y le narré todas las razones para volver a amarnos, me ayudaron en miscuentospersonalizados/ com Ahí me confeccionaron el cuento personalizado, ha funcionado!!! Estoy con él hace dos meses y por eso lo recomiendo, para que estimen conveniente la posibilidad, que en mi caso funcionó al 100%, saludos.

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